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¿Cómo de mal amanecerás? Esta calculadora (para nada médica) sopesa las copas que te metiste, el agua que NO bebiste, las horas de sueño y qué tenías en el estómago para prever la resaca que viene. Spoiler: el agua siempre salva.
Una estimación (poco científica) de lo mal que amanecerás, sopesando copas, agua, sueño y comida.
La resaca no es un misterio: depende sobre todo de cuánto alcohol puro ingeriste (las famosas unidades de alcohol), de lo deshidratado que estés y de cuánto dormiste. Hay además un detalle que pocos conocen: los congéneres, los compuestos que se forman en la fermentación y dan aroma y color. Los destilados oscuros como el whisky, el ron y el vino tinto tienen muchos más que el vodka o la ginebra transparentes, y es una de las razones por las que la misma cantidad de alcohol puede dejarte una cabeza distinta.
Lo más útil que puedes recordar es simple: la resaca empieza mientras bebes, no a la mañana siguiente. Alternar cada copa con un vaso de agua, comer algo y parar antes mueven de verdad la balanza; y si vas a ponerte al volante, el único umbral que cuenta es el legal, no cómo te sientes. El mismo cuidado vive detrás de la barra, donde quien sirve cuenta las unidades de alcohol y vigila los límites de alcoholemia para quien conduce. Si quieres los números en serio, prueba la calculadora de alcoholemia de abajo, y si te encuentras muy mal, acude a un médico.
Sí: el alcohol deshidrata y gran parte del malestar viene de ahí. Alternar agua y copas es el truco más infravalorado de la barra.
Para nada, es un juego. Para los números en serio usa la calculadora de tasa de alcoholemia de abajo y, si te encuentras mal de verdad, llama a un médico.
Juego con fines de entretenimiento, no es un consejo médico. Bebe con responsabilidad e hidrátate.