Caricamento...
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Cuantos más seáis y más sed tengáis, más rápido desaparece el alcohol. Esta calculadora (totalmente anticientífica) estima la velocidad a la que tu grupo se ventila las reservas y cuántas horas faltan para el fatídico "se acabó".
Un cálculo de risa de lo rápido que tu grupo se ventila las reservas de alcohol.
Detrás de la broma hay una dinámica real: el consumo no crece de forma lineal con las personas, sino con el ritmo. Diez amigos al principio de la noche, brindando con los vasos llenos, se ventilan las reservas mucho más rápido que esos mismos diez dos horas después, cuando baja la sed y gana la charla. La regla práctica de los locales es sencilla: los primeros 90 minutos son los más sedientos, luego el ritmo se reduce solo a la mitad.
Así que el truco para no quedarte sin nada no es comprar al azar, sino estimar de antemano las botellas por cabeza y por franja horaria. Si de verdad estás montando una fiesta o un evento, conviene pasar del juego a los números reales: calcula cuántas botellas necesitas según los invitados y la duración, y si preparas cócteles en lote piensa en litros por ronda en vez de a ojo. El agua en la mesa y algo de picar, además de estirar las reservas, mantienen a todos más lúcidos: bebe con responsabilidad.
Para nada: es un juego de barra. Para los números de verdad usa las calculadoras pro de abajo.
Baja la sed (agua entre rondas) o sube las reservas: la calculadora actualiza las horas al instante.
Juego absurdo con fines de entretenimiento. Bebe con responsabilidad y ten agua a mano.